Una de las cosas que más me molesta del ser humano, y por ende de mí mismo, es que siempre quiere hacer las cosas cuando no debe, cuando no puede. No deja de ser una contradicción, que cuanto menos puedo hacer algo, más me apetece hacerlo. Estoy hablando del tiempo libre, ese bien tan deseado muchas veces, y aborrecido otras, porque al final siempre nos terminamos aburriendo.
Ante todo, señalar que yo prefiero lo segundo, es decir, prefiero tener tiempo libre y aburrirme, que no tenerlo. Pero ahora que ando con el tiempo justo, ahora que estoy liadísimo estudiando los finales y rematando informes, es cuando más echo de menos tener todo el tiempo del mundo para hacer lo que quiera. Vale, sí, ya sé que no os descubro nada nuevo… pero me revienta que ocurra esto.
Porque es ahora y no después, cuando me apetece salir, cuando tengo ganas de un cine, o de dormir la siesta; cuando quiero escuchar música, cuando los libros me llaman para que los lea, y los empiezo y me enganchan… que eso es lo peor: justo encuentro libros buenos en este momento… Y ahora es cuando más quiero escribir, cuando se me ocurren ideas, cuando vienen las musas…
Pero no, la injusticia que domina el mundo hace que no pueda, que tenga que centrarme en pulir los codos, y que se me canse el dedo de tanto cliquear para terminar trabajos. Ains, que asco más grande!
Porque es ahora cuando necesito tiempo libre, pero no sólo un momentito para despejarme, no! Lo quiero todo! Todo para mí!
Pero tranquilos, ya sé como va la historia… ahora me tengo que joder y aguantar (lo que viene siendo ajo y agua de toda la vida), porque por mucho que ruegue no lo voy a tener… Y cuando todo acabe, estaré feliz, porque por fin podré hacer lo que me dé la gana.
Aunque también pasaré alguna tarde aburrida, en la que no tendré plan. O alguna noche viendo la tele muerto del asco, porque aunque se me antojara ir al cine, las películas en cartel serán una mierda. También habrá días en los que estaré aplatanado y no me apetecerá ni dormir, ni escuchar música, ni leer… y lo mejor será que si me da por empezar algún libro no me gustará… Tampoco tendré ganas escribir, las musas se habrán ido de vacaciones (no las culpo…) y al final, me aburriré.
El tiempo libre es lo que tiene. Que no es eterno. Y precisamente cuando es duradero, es cuando deja de ser tiempo libre y pasa a ser aburrimiento. ¿He dicho algo coherente? Sí, creo que sí… pero no deja de ser una mierda…